Personas · El Golfo, Yaiza
Torano, el pescador que eligió El Golfo
En 1981, cuando a El Golfo se llegaba por una pista de tierra, Torano se quedó con su único bar.
Por Sol Juárez · 2026-10-11

Victoriano Santana nació en Playa Blanca a comienzos de los años cincuenta, y desde niño todos lo llaman Torano. Su padre, Salvador, era un pescador llegado de Fuerteventura; su madre, Dolores Cabrera, era de Lanzarote. Con doce años ya salía al mar con él en el «Reina Ico», un barquito de seis metros.
Cuando llegaron los primeros turistas, sus padres abrieron Casa Salvador, restaurante y pequeña fonda. Dolores cocinaba, y Torano, con dieciséis o diecisiete años, aprendió allí el oficio de tierra: limpiar, preparar y servir el pescado.
En 1981 El Golfo era un solo bar y, como recuerda su hija Débora, «cuatro chocitas». Los curiosos recorrían una pista de tierra para ver el Charco Verde. Su padre le dijo que estaba loco, que allí no había nadie y ni siquiera pasaba la carretera. Torano se quedó con aquel bar, le puso Casa Torano y luego compró una casita vieja que fue arreglando.
En su cocina, la vieja se prepara de cuatro maneras: a la espalda, frita, sancochada y, la más rara, rebozada, en filetes grandes con harina y huevo que no se deshacen. «Yo no sé la magia», dice Débora.
Hoy la carretera llega hasta el mar y el pueblo tiene once restaurantes. Él sigue pescando. «Yo he nacido marinero y me gusta pescar, tengo más cordeles que cualquier marinero», contaba. Quien cena frente a las olas de El Golfo le debe algo a aquella apuesta.