Letras · Islas Canarias
San Borondón, la isla que solo se deja mirar
Durante siglos los canarios la vieron en el horizonte, la buscaron y la perdieron. Sigue viva en cada relato.
Por Francesco Esposito · 2026-10-10

Hay una octava isla canaria que no aparece en ningún mapa actual. Se llama San Borondón y, según quienes dicen haberla visto, asoma a poniente de La Palma, El Hierro y La Gomera, con sus montañas envueltas en bruma, y se desvanece en cuanto alguien pone rumbo hacia ella.
Su nombre viene de san Brendan, monje irlandés del siglo VI. Un relato latino escrito hacia el siglo IX, la Navigatio Sancti Brendani, narra su viaje por el Atlántico. En la escena más famosa, los monjes desembarcan en una isla, encienden fuego y la isla empieza a moverse: era el lomo de un pez inmenso.
Los cartógrafos medievales la dibujaron cerca de las Canarias, como en la carta de los hermanos Pizzigani de 1367. Y el tratado de 1479 entre Castilla y Portugal la contaba ya entre las islas del archipiélago, aunque todavía por ganar.
Hubo quien salió a buscarla: en 1526 desde Gran Canaria, en 1570 desde La Palma, en 1604, cuando solo se encontraron nubes, y en 1721, la última expedición oficial. En agosto de 1958, el diario ABC publicó una fotografía tomada desde La Palma por Manuel Rodríguez Quintero.
La ciencia habla de un espejismo superior: capas de aire a distinta temperatura que devuelven, a lo lejos, la silueta de La Palma. En las islas, sin embargo, la historia se sigue contando igual, como se cuentan las cosas que uno prefiere no explicar del todo.