Naturaleza · La Graciosa e islotes del norte (Archipiélago Chinijo)
El mar que cuidaron los pescadores
La Reserva Marina de La Graciosa e islotes del norte nació en 1995 por iniciativa del propio sector pesquero.
Por Livia Risi y Francesco Esposito · 2026-10-01

Desde lo alto del Risco de Famara, La Graciosa parece flotar sobre un agua de colores imposibles. Lo que no se ve desde arriba es la historia de ese mar: hace más de treinta años, quienes vivían de él decidieron protegerlo. Allí abajo, entre islotes de nombres sonoros, el Atlántico guarda una de las aguas más vivas del archipiélago.
La Reserva Marina de La Graciosa e islotes del norte de Lanzarote se creó en 1995, y lo singular es su origen. La iniciativa partió del propio sector pesquero, que contó con el apoyo del Instituto Español de Oceanografía y de la Universidad de La Laguna. Los pescadores entendieron antes que nadie que cuidar el mar era cuidar su futuro.
Un mar muy grande, un círculo intocable
La reserva abarca 70.700 hectáreas y se extiende por el norte de Lanzarote, La Graciosa, Montaña Clara, el Roque del Oeste, el Roque del Este y Alegranza. Alrededor del 60 % son aguas interiores y el 40 % exteriores, por lo que su gestión se comparte entre el Estado y Canarias. Allí los peces crecen más grandes y se reproducen en paz, y su abundancia se derrama después hacia las aguas vecinas.
En su corazón hay un lugar donde no se pesca en absoluto: un círculo de una milla de radio en torno al Roque del Este, declarado reserva integral. Es el refugio donde la vida marina puede crecer sin interrupciones.
Bajo la superficie se extienden los sebadales, praderas de Cymodocea nodosa que funcionan como guardería para muchas especies. Y desde el fondo suben afloramientos de agua fría, rica en nutrientes, que alimentan toda la cadena.
Es una buena historia para empezar octubre: la prueba de que la protección puede nacer desde dentro, de quienes mejor conocen el mar. Mirarlo desde el mirador o desde la cubierta de un barco tiene ahora otro sentido.