Letras · A Casa José Saramago, Tías
Una casa hecha de libros
En Tías, la casa donde José Saramago vivió y escribió hasta 2010 sigue abierta, con su biblioteca y su luz intactas.
Por Livia Risi y Francesco Esposito · 2026-10-05

En febrero de 1993, José Saramago y Pilar del Río se instalaron en Lanzarote. Eligieron Tías, una casa blanca con un olivo delante. Allí vivió el escritor portugués hasta su muerte en 2010, y allí siguió escribiendo con una calma que la isla parecía regalarle.
Él mismo la llamó «una casa hecha de libros», y la definición sigue siendo exacta. Desde 2011 está abierta al público, y recorrerla es entrar en una intimidad ordenada: los objetos cotidianos, los libros en cada estancia, el escritorio a la espera.
La biblioteca de las últimas novelas
La biblioteca, construida en 2006, ocupa un lugar especial. En ella escribió sus dos últimas novelas, «El viaje del elefante» y «Caín». Entre medias había llegado, en 1998, el Premio Nobel de Literatura, pero la casa no presume: es un espacio de trabajo y de lectura, no un mausoleo.
La isla también entró en su obra. En los «Cuadernos de Lanzarote» Saramago fue anotando la vida cotidiana aquí; el primer volumen, que abarca de 1993 a 1995, se publicó en 1997. Años después, Pilar del Río le dedicó «La intuición de la isla. Los días de José Saramago en Lanzarote», una mirada cercana a ese tiempo compartido.
Lo que sorprende al recorrerla es la sencillez. No hay grandes gestos arquitectónicos ni escenografía: hay una vida de escritor organizada alrededor de la lectura, la conversación y el trabajo diario. Quien conozca sus novelas reconocerá esa misma mezcla de rigor y ternura en cada rincón. Y quien aún no las haya leído saldrá, probablemente, con ganas de empezar, que es quizá el mejor elogio que puede recibir una casa así.
Visitar la casa es una forma serena de leerlo de otro modo, sin abrir un libro. Basta con caminar despacio, mirar por las ventanas lo que él miraba y entender por qué, a veces, un lugar acaba escribiendo con quien lo habita.