Música · Casa-Museo del Timple · Palacio Spínola, Teguise

Cinco cuerdas que suenan a Canarias

En un palacio del siglo XVIII de Teguise, la Casa-Museo del Timple cuenta la vida del instrumento más pequeño y más querido de las islas.

Por Livia Risi y Francesco Esposito · 2026-09-29

Un timple tradicional de madera clara y cinco cuerdas, expuesto en una vitrina de la Casa-Museo del Timple de Teguise.

Cabe en un brazo y, sin embargo, lleva dentro un archipiélago entero. El timple, esa guitarrita de cinco cuerdas de sonido brillante y algo travieso, es la voz de la música tradicional canaria: está en las parrandas, en las folías, en las fiestas de pueblo y en las cocinas donde alguien siempre se arranca a tocar.

En Teguise tiene casa propia. La Casa-Museo del Timple ocupa el Palacio Spínola, en la Plaza de la Constitución, una de las grandes casas señoriales de la villa, levantada entre 1730 y 1780. En los años setenta la restauró el arquitecto Fernando Higueras, con la intervención de César Manrique, y durante un tiempo fue residencia oficial del presidente del Gobierno de Canarias en Lanzarote.

Recorrerla es entrar en una casa antes que en un museo: patios de luz blanca, madera oscura, habitaciones que respiran. Y en ellas, la historia del instrumento contada sin prisa.

De la guitarra barroca a la impresora 3D

Las salas siguen al timple hacia atrás y hacia los lados. Hacia atrás, sus antecesores barrocos; hacia los lados, sus parientes lejanos del mundo, de la balalaika rusa a la kora africana. Hay un taller de luthier que muestra cómo la madera se convierte en caja, mástil y voz, y al final aparecen los timples de hoy, de fibra de carbono o incluso impresos en 3D. La tradición, aquí, no es una vitrina cerrada.

El palacio también suena. Desde hace años acoge el ciclo «Timples y otras guitarras del mundo», que el pasado octubre celebró su primera década con un concierto de Germán López, Beselch Rodríguez, Leandro Ojeda, Yone Rodríguez y Altahay Páez: cinco maneras distintas de hacer cantar las mismas cinco cuerdas.

Abre cada día de 10:00 a 15:00. La entrada general cuesta 3 euros; los residentes en Lanzarote pagan 1,80 y los vecinos de Teguise entran gratis. Una hora basta, aunque es fácil quedarse más.