Vino · La Geria (Yaiza–Tías–San Bartolomé)
La añada 2025: poca uva, mucho vino
La cosecha más corta de la década dejó en Lanzarote una añada calificada como «muy buena» por el Consejo Regulador.
Por Livia Risi y Francesco Esposito · 2026-10-04

En La Geria cada cepa vive en su propio hoyo, protegida del viento por un medio círculo de piedra. Es un paisaje hecho a mano, y en 2025 dio muy poco: 843.000 kilos de uva, la vendimia más corta de la década. Para hacerse una idea, en 2023 se habían recogido 3,3 millones de kilos. El picón negro que cubre la tierra guarda la humedad de la noche y la devuelve, gota a gota, a unas raíces que han aprendido a vivir con casi nada.
Y sin embargo, el veredicto llegó en mayo con buenas noticias. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Lanzarote calificó la añada como «muy buena», con 17,5 puntos.
La nota salió de una cata de 23 vinos que recorría todo el carácter de la isla: once blancos secos, cuatro rosados, cuatro tintos y cuatro blancos semidulces. Una muestra pequeña, como la cosecha, pero suficiente para escuchar lo que el año tenía que decir. En una copa así caben la sal del aire, la piedra caliente y esa frescura inesperada que tienen los vinos nacidos entre volcanes.
Menos botellas, la misma voz
De aquella uva salieron 1.502.656 botellas. Son pocas para una denominación que reúne a 1.821 viticultores, 33 bodegas activas y 1.889 hectáreas de viñedo, pero cada una lleva dentro el trabajo de un suelo que no regala nada: ceniza, sol y alisio.
Jorge Rodríguez, presidente del Consejo, lo resumió con una frase que podría colgarse en cualquier bodega de la isla: en Lanzarote, la calidad no depende solo de la cantidad. Una idea sencilla que aquí se entiende sin explicaciones.
Ahora que el otoño vuelve a dorar los hoyos, la añada 2025 ya está en las copas. Conviene buscarla pronto: lo escaso, aquí, suele ser también lo memorable. Basta una tarde sin prisa, una copa de malvasía y la vista sobre los hoyos para entender por qué esta isla bebe despacio.